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Auditoría Forense, un desafío para los contadores


«Con la auditoría forense se nos dice a los contadores que debemos investigar la cifra y lo que hay detrás de ella, pues el hecho de que los informes o estados financieros estén bien no los convierte en la guía para detectar el fraude. Los contadores debemos meternos en la operación de la organización para entender cómo se oculta el acto fraudulento y poder reflejar esas cifras», Jenith Linares, experta en administración del riesgo. 

Con el boom de la auditoría forense en Colombia son varios los contadores que han encontrado en esta disciplina un nuevo campo de acción. Estos profesionales enfrentan retos que ponen a prueba su olfato investigativo para prevenir y detectar los delitos económicos y financieros. 
Como lo señala Jenith Linares, experta en administración del riesgo y cofundadora del Grupo de Estudio Javeriano en Auditoria Forense (CIJAF), la contabilidad ha estado presente en todas las sociedades, pero la evolución de la dinámica empresarial obliga a los contadores a pensar constantemente en cómo deben mejorar sus habilidades en cuanto a la interpretación de lo que significan las cifras para una compañía. 
«El rol de los contadores está cambiando, hoy trasciende la entrega de informes contables, para ir en nueva dirección en la que el análisis de los datos debe superar lo cuantitativo», dijo Linares. 
Sin embargo, el reto no solo se presenta para los contadores y auditores forenses en el desarrollo de sus habilidades dentro de las empresas sino también en el campo judicial, que es a donde van a ser llamados a participar cada vez con más frecuencia. 
El reto de presentar las pruebas oralmente en un juicio 
En Colombia, con la expedición de la Ley 43 de 1990, que reglamenta la profesión del contador público, se habilitó a estos profesionales como auxiliares de la justicia, lo cual trajo consigo el auge de los peritos contables y años más tarde de los auditores forenses. La experiencia mostró que para abordar los casos que involucran delitos financieros se necesitaba que los contadores transcendieran la interpretación de los estados financieros y conocieran más de normatividad y técnicas de investigación. 
«Anteriormente, el contador no tenía las herramientas para investigar documentar, probar y sustentar, de acuerdo con las normas vigentes, sobre los dictámenes a emitir en virtud de la ley 600 del año 2000, del sistema penal colombiano. Además, no estaba adecuadamente preparado para interpretar los argumentos o el informe del perito de la Fiscalía, que a su vez tampoco estaba preparado para entender los informes financieros», apuntó Carlos Julio Cortés, presidente de Asociación Internacional de Auditoría Forense-ASIAF y gerente de Global Forensic Auditing-GFA. 
Antes de que cambiara en sistema penal colombiano, según explicó Cortés, frente a los casos laborales, civiles y administrativos, entre otros, no era costumbre o importante que el abogado sustentara sus argumentos con la ayuda del auditor forense. 
Por lo que esa es una de las grandes diferencias que existe hoy en día con la ley 906 del 2004, que «dispuso que, para todos los procesos, no importa de qué tipo (civiles, laborales administrativos) deben existir, no lo dice directamente, los peritos expertos que demuestren y sustenten ante el juez oralmente, las pruebas que acreditan cualquier hecho. La ley 600 era documental. Si tenías un problema jurídico, el abogado redactaba un escrito y se lo presentaba al juzgado, y el juez tomaba todo lo que estuviera escrito; pero, salvo raros casos, nunca llamaban al contador para que lo soportara», agregó Cortés. 
En la actualidad, aunque las pruebas deben exponerse y sustentarse de forma oral, también deben allegarse de forma documental aquellas que se consideren pertinentes. Sin embargo, el reto de estos contadores como peritos o auditores forenses está en la correcta preparación que deberán tener para ejercer esa labor dentro del sistema procesal, ya que ahora tienen que sustentar esa información oralmente, y ponerla de tal forma que todo el mundo entienda en qué consiste el tema que se está tratando. 
«Los jueces y fiscales nunca han estado preparados para temas específicos por eso la ley prevé que existan esas personas que, por ser técnicos o especialistas en el tema, le expliquen al juez o fiscal de forma precisa y con la verdad. Este es uno de los desafíos de los contadores como peritos o auditores forenses dentro de los procesos jurídicos y administrativos, entre otros en Colombia», puntualizó Cortés. 
Frente al cambio que estos profesionales están enfrentando, Cortés señala que tampoco están listos pues les falta preparase para expresar sus opiniones ante un juez o fiscal. Lo que se presenta como un gran problema para los peritos forenses es que cuando los llevan a una audiencia a realizar sus dictámenes, los nervios y el ambiente en que se encuentran no los deja expresarse. 
«Eso puede llegar a ser una consecuencia fatal para el indiciado o para la persona que está dentro de un proceso. Primero, no estamos preparados para ser partícipes de esos procesos. Segundo, no tenemos los mecanismos para hacerlo; nadie nos ha capacitado. Incluso ni los mismos fiscales están preparados, ni la defensa. Nadie nos ha capacitado a los involucrados sobre por ejemplo el cómo se recauda adecuadamente una prueba, cómo se debe presentar un informe; no hay una metodología para hacer una investigación de este tipo. El nuevo código penal no dice nada», sentenció Cortés. 
Por ello, Cortés explica que para entender esos procesos primero hay que capacitar a la gente, contarle a qué tienen derecho, porque no lo saben; y el abogado, fiscal o juez por lo menos deberían saber qué es la auditoría forense. 
«Ahora que aplica con rigor, a partir de enero de este año, el nuevo Código General de Proceso, ni siquiera saben los abogados o fiscales que lo que necesitan es un perito; la ley no permite ahora que el abogado lleve la prueba, tienen que llevar a un perito a que diga que las cosas son así, que está expresado o validado, y que científicamente soporte que las cosas son como son», sentenció. 
Ante esto, el experto en auditoría forense, reitera que en Colombia las ciencias forenses son muchas, y una de ellas, la auditoría forense, es la que debería expresarse en la parte económica a un nivel de experticia alto, de mano de los auditores forenses quienes se han venido especializando para ello, pero deben seguirse preparando frente a los cambios que se les están proponiendo. 
Contadores como auditores forenses deben fortalecerse 
Jenith Linares señala, por su parte, que los contadores se enfrentan al reto de empezar a darle una lectura más profunda a la lectura de los informes contables, descifrando, interpretando. 
«Al trabajar en auditoría, los contadores debemos descifrar, leer e interpretar los informes contables, revisar el porqué de los cambios en las cifras, las ganancias y las pérdidas. Deberíamos darle una mirada más profunda y trasladársela a la alta dirección de las compañías. Con la auditoría forense se nos dice que debemos investigar la cifra y lo que hay detrás de ella, pues el hecho de que los informes o estados financieros estén bien no los convierte en la guía para detectar el fraude. Los contadores debemos meternos en la operación de la organización para entender cómo se oculta el acto fraudulento y poder reflejar esas cifras», sostiene Linares. 
No obstante, las competencias de los contadores que se desempeñan en el área de auditoría forense aún deben fortalecerse, más teniendo en cuenta que los delincuentes desarrollan cada día nuevas técnicas para cometer sus delitos. Como lo señala Fernando Niño Niño, consultor especialista en Auditoría Forense y exdirector de la Unidad de Inteligencia Financiera de Colombia-UIAF, «se requiere más capacitación de los profesionales que ejercen la auditoría forense en competencias relacionadas con el manejo de riesgos y señales de alerta de operaciones inusuales o sospechosas. La academia comienza a darle importancia al tema, pero habrá que ajustar los planes de estudio». 
A su vez, Jenith Linares agrega que en la formación del contador se necesita, entre otras competencias, conocimiento del campo que audita, de las técnicas de investigación y de la cadena de custodia. Este profesional también deberá conocer las disposiciones normativas que le competen como contador y formación jurídica en materia civil y penal. 
Como lo expresan los autores Miguel Antonio Cano C. y René Mauricio Castro V., en el documento Auditoría Forense, publicado por el Instituto de Auditores Internos de la República Dominicana Inc. «la auditoría forense no solo está limitada a los hechos de corrupción administrativa, también el profesional forense es llamado a participar en actividades relacionadas con investigaciones sobre: crímenes fiscales, crimen corporativo y fraude; lavado de dinero y terrorismo; discrepancias entre socios o accionistas; siniestros asegurados; disputas conyugales; divorcios y pérdidas económicas en los negocios, entre otros». 
Lo anterior y como lo explican estos expertos, permite a los contadores y auditores «comprender cómo su labor facilita el apoyo a las investigaciones judiciales que mediante evidencias contables aclaran diferentes disputas legales. La experiencia nos dice, que para complementar los conocimientos del contador y auditor habitual y formarlo como auditor forense, se deben incluir aspectos de investigación legal y formación jurídica, con énfasis en la recolección de pruebas y evidencias, ya que sus habilidades en el manejo de evaluación de control interno y procedimientos de auditoría, lo destacan como un profesional de alta idoneidad». 
Así mismo, Jorge Pantoja Bravo, economista y perito financiero de la Fiscalía General de la Nación, en su artículo ¿Quién ejerce la auditoría forense en los delitos económicos y financieros? (2012), publicado en la revista digital Tendencias, de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Nariño, argumenta que: «el auditor forense debe tener una muy completa capacitación acerca de las diferentes modalidades criminales, con énfasis en delitos económicos y financieros; además de un conocimiento de la parte operativa en los diferentes procesos de investigación, y por supuesto, el procedimiento penal acusatorio, para no cometer errores que pueden contaminar las evidencias y que a la postre arruinan toda la investigación, pues el caso se derrumba por errores en la recopilación de evidencias a falta por ejemplo, de demostrar debida diligencia en la cadena de custodia. Lo anterior obliga a los auditores forenses a prepararse no solamente en el campo contable y financiero, sino en el campo jurídico y legal, para que en sus investigaciones abarquen el entorno global y no solo el local». 
Actualmente son varios los profesionales que ejercen como peritos contables de forma empírica y si bien se han realizado capacitaciones que buscan fortalecer las competencias de estos profesionales -en aspectos teóricos, normativos, del manejo de la cadena de custodia, entre otros-, la auditoría forense adquirió la condición de profesión solo hasta el 2007, a través de la Universidad Externado de Colombia, que la incorporó como especialización. Esto permite que los profesionales que se dedican a este oficio, especialmente contadores, fortalezcan sus habilidades y conocimientos en el área. 
Además de ello, la conformación de grupos de investigación, como el Grupo de Estudio Javeriano en Auditoria Forense (CIJAF), que nace en el Departamento de Ciencias Contables de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana en el 2002, ha contribuido al desarrollo de la auditoría forense en el país. Este Grupo se dedica a proyectos de investigación, de desarrollo académico y brinda asistencia técnica en temas como la detección de delitos financieros, la auditoria forense, la cultura anti-corrupción, la prevención y detección del lavado de activos y la implementación del gobierno corporativo como buena práctica para la prevención de fraudes. 
Danilo Lugo C. experto en justicia criminal, crimen internacional organizado, psicología criminalística, logística e inteligencia, indica en la publicación Auditoría Forense: Una perspectiva de Investigación Científica, al referirse a los contadores y los auditores financieros que «?sobre este grupo recae toda la total y absoluta responsabilidad de descubrir los fraudes contables, la doble contabilidad, la evasión de impuestos, los capitales ilegales, el lavado de dinero y activos. Ya vimos el claro ejemplo de Enron y World Com, en donde las empresas auditoras fueron responsabilizadas y penalizadas». Así y como lo menciona este experto en el documento, «la profesión del contador y auditor a raíz de los últimos hechos conocidos alrededor del mundo globalizado, es de más riesgo que nunca, el crimen de cuello blanco, el crimen organizado y el crimen corporativo, son solo algunos de los riesgos que confronta día a día? Cuando se descubre un delito corporativo, los ejecutivos de alto rango siempre se escudan ¡y con plena razón?! en los contadores y los auditores, que no descubrieron e informaron sobre estos hechos». 
Danilo Lugo también habla de la figura del auditor-investigador forense, que según él: «debe ser un profesional integral, abierto a la innovación, al trabajo en grupo con profesionales o técnicos de diferentes disciplinas, sin importar cuál sea su especialidad, debe prepararse también en el campo de la psicología?y quizás lo más importante, aprender a distinguir los perfiles de los posibles sospechosos que cometen actos ilícitos y su modus operandi. 
Además, Lugo señala en el documento que en un trabajo bajo presión como es la investigación, donde las labores se realizan contra el tiempo, una demora puede ser fatal, ya que se pueden perder pistas muy valiosas o dar oportunidad a que los implicados puedan eliminar evidencias. El autor hace énfasis en que hay que saber manejar las emociones ya que en el marco de la investigación se puede caer con facilidad en un estado de tensión nerviosa, estrés, ansiedad y hasta de obsesión. 
Los contadores sean o no auditores forenses y en el marco de la ética y la transparencia, se han convertido en asesores empresariales, cuyo conocimiento y los informes que realicen o verifiquen, representan cada día un insumo de mayor valor para la toma de decisiones de las organizaciones. Los delincuentes renuevan con constancia las técnicas para cometer los delitos financieros, lo que hace necesario que estos profesionales fortalezcan de forma permanente sus diferentes competencias y actúen desde su rol en la prevención del delito.
http://www.huellaforense.com/informes-especiales/auditoria-forense-un-desafio-para-los-contadores

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