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Los altos costos no dejan aumentar la capacitación para el trabajo


Los elevados costos tanto para las empresas como para los trabajadores están deteniendo la formación para el trabajo en el país. De acuerdo con un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), solo 3% de la población colombiana se capacita.

Mientras que para los trabajadores el costo es alto en contraste con el poco diferencial en la remuneración, para las empresas la inversión no se está reflejando en una mayor productividad.
La formación para el trabajo es un frente en el que se debe enfocar el país para mejorar la competitividad. Tanto el Gobierno como el sector privado y el organismo multilateral coinciden en la importancia de este ítem para sostener el crecimiento económico en tasas similares o superiores a las actuales (4,3% en 2013).
Héctor Salazar, gerente del Sector Social del BID, indicó que de acuerdo con un estudio realizado por el Departamento de Estado de EE.UU. 65% de los mejores empleos de la próxima década no han sido inventados y para eso se debe fortalecer la formación académica. “Es un problema tanto de flujo, de cómo el sistema ayuda a orientar la educación pertinente, y de stock, sobre cómo los que ya dejaron la escuela reciben un estimulo y pueden ser entrenados”.
El problema es crítico, pues una de cada tres empresas en el país asegura que no logra llenar sus vacantes por falta de talento. De acuerdo con el informe del BID, 30% de las empresas considera que la principal dificultad para los procesos de selección es la falta de experiencia y habilidades de los candidatos.
Pero a su vez las compañías no están haciendo la tarea, pues alrededor de 40% de ellas capacitan a sus trabajadores. David Rosas, especialista líder en Mercados Laborales del BID, explicó que el problema es que la mayoría de las sociedades que realizan este esfuerzo son grandes, mientras que solo una de cuatro de las pequeñas invierte en las habilidades de sus trabajadores y “estas son la mayoría”.
Según el estudio, la razón por la que estas empresas no capacitan a su personal es que no ven un aumento de su productividad tras el proceso. Rosas señaló que esto es un indicador de la calidad de la educación en el país, “las compañías están capacitando, pero como la calidad es baja, no se traduce en trabajadores más productivos, además, la intensidad horaria es poca, pues 50% de los cursos duran menos de 40 horas”.
La ministra de Educación, María Fernanda Campo, afirmó que uno de los grandes retos es hacer que la educación sea cada vez más pertinente, “que logre formar a los jóvenes con las competencias que está demandado el sector productivo”. Dijo que han venido promoviendo ese diálogo entre el sector académico y empresarial, al igual que se debe seguir posicionando la formación a nivel técnico y tecnológico, “porque eso es lo que se está demandando”.
De acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación (DNP), hay 3.320 instituciones de educación para el trabajo en Colombia, de las cuales solo 180 están certificadas.

El salario, otro palo en la rueda

Por el lado de los trabajadores, solo 30% de las personas entre 25 y 34 años tienen educación superior y la cifra va disminuyendo de acuerdo con el rango de edad, hasta llegar a cerca de 5% entre las personas entre 55 y 64 años. En este rango, la cifra es inferior a la registrada en Chile o la Ocde.

Cuatro de cada diez personas aseguran que no se forman porque es muy costoso. Esto se asocia al poco diferencial en la remuneración que perciben los trabajadores educados. Mientras los empleados no capacitados ganan en promedio $292.000, los capacitados devengan $336.000. La apuesta del BID es mostrar experiencias internacionales para que Colombia las incluya en el próximo Plan de Desarrollo.

Los cinco pasos de la receta para el éxito

El BID presentó en Bogotá las experiencias internacionales de éxito en la formación para el trabajo. David Rosas aseguró que aunque todas son muy distintas hay cinco factores comunes. El primero es darle prioridad a una reforma en el sistema educativo, enfocado hacia un desarrollo económico basado en la formación para el trabajo. Segundo, que se involucre al sector productivo para conocer sus verdaderas necesidades. Tercero, que haya rendición de cuentas y monitoreo de los resultados de los estudiantes. Por último, el experto destacó que se debe plantear una formación continua y fortalecer la calidad para aumentar la relación costo – beneficio.

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